La Fiesta del Apóstol que necesitaba razones y experiencia de Dios para creer nos confirma que necesitamos de la Comunidad Eclesial y de su principal actividad, por y para la cual ella existe: celebrar el Misterio de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo que se actualiza en la Santísima Eucaristía y en los Sacramentos de la Iglesia que giran todos y culminan en torno a ella.

Tal como proclamó el Señor en la Santa Cena por la pregunta del Mellizo Señor, ¿Como saber el camino al Padre?… Hoy por intercesión del Apóstol Santo Tomás confesamos que Jesús Eucaristía es el Camino… Qué Jesús Eucaristía es la Verdad… Y qué Jesús mismo es la Vida.

No hay otro, no hay nada fuera de la Eucaristía, Cristo mismo que se hace presente en cada Misa.

En cada celebración del Sacramento de nuestra Fe Católica, participamos de aquel domingo de la Divina Misericordia, también llamado de Santo Tomás Apóstol, en el que al comulgar nos insertamos en el Costado Abierto del Salvador y de sus Llagas Gloriosas.

Comulguemos y hagamos extensa a los que más lo necesitan cin urgencia de está multiplicación de la gracia de la Pascua del Señor.

Por mi parte, me quedo tan corto cuando busco identificarme con los demás Apóstoles, en especial Pedro y Pablo. Pero en Santo Tomás Apóstol la identificación es plena: creo para entender dirá San Agustín de Hipona, y entiendo para creer la completa San Anselmo, dos grandes Doctores de la Iglesia.

Bienventurados los que cuestionan, preguntan, no se conforman y encuentran en la Eucaristía de la Iglesia razones para creer.